Por qué estar sentado agarrota las articulaciones
Las articulaciones están hechas para moverse. Permanecer mucho tiempo en una postura se percibe por muchas personas como rigidez que cede tras los primeros pasos. En el trabajo de oficina es una de las observaciones más frecuentes.
Esa rigidez de arranque no es en sí misma un signo de enfermedad. Merece atención cuando aumenta de forma perceptible, dura mucho o se acompaña de hinchazón y enrojecimiento.
La frecuencia gana a la duración
Para el aparato locomotor es mejor moverse brevemente cada hora que largamente una vez al día. Dos minutos de pie, unos pasos y estirar y flexionar del todo las rodillas una vez bastan para el objetivo.
El error más común es acumular el movimiento y recuperarlo el fin de semana en una sesión larga. La carga ligera y repartida es el mejor estímulo para las articulaciones.
Ajustes prácticos del puesto de trabajo
Ayuda todo lo que facilite cambiar de postura: una altura de asiento en la que los pies apoyen planos, una pantalla a la altura de los ojos, estar de pie en las llamadas y colocar deliberadamente la impresora o el agua más lejos.
Una mesa regulable en altura ayuda, pero no es decisiva. Lo decisivo es alternar posturas, no la postura perfecta.
Cuándo esto pasa a ser una cuestión médica
Si la rigidez matutina dura bastante más de media hora, si varias articulaciones están afectadas de forma simétrica, o si aparecen hinchazón, enrojecimiento, fiebre o dolor nocturno, conviene aclararlo.
En esos casos una valoración temprana importa más que cualquier medida de autoayuda, y un complemento no es un primer paso adecuado.